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viernes, 11 de julio de 2014 flora va de viaje portfolio

todo muy orange is the new black.-

Llegué a San Francisco y casi automática y zonambulamente me empecé a comprar cosas naranjas. No se exactamente si fue por que: estaba viendo (de nuevo) orange is the new black, o porque en San Francisco todo es naranja. Cuestión que la excitación naranja me siguió hasta New York donde encontré esta campera en una feria y ahí me cerró todo. De nuevo y por milésima vez, me enamoré de un cacho de tela. Creo que en alguna de mis vidas pasadas debo haber sido una mujer muy pero demasiado fácil, y en esta vida soy complicada y ese ser "fácil" se me traslado a la ropa, y no a los hombres.
La amo, irradia cosas geniales.

Cambiando de tema, les quiero mostrar un lugar al que fui a comer en NY: Katz's Delicatessen. Llegar ahí fue como llegar a un paraíso bullicioso. Demasiadas cosas en apenas muy pocos segundos. Mucha gente, mucha carne, muchos cuadros y mucho todo muy rápido y bien arriba. Cuando entro a un lugar así, me gusta mirar todo antes de pedir. Como que me colgué hasta que me acordé las palabras mágicas: PASTRAMI.

Veo que el sandwich de pastrami sale 18 dólares y pienso "aia" y después pienso "a la mierda con todo, yo me re clavo este sanguchote". Voy al mostrador y como era de esperarse, pero no tanto, los que atienden son latinos. Capo copado me pregunta de dónde soy y el que esta al lado empieza "ehhhhh messiiiiii". Acto seguido pido papas fritas (la verdad no se por qué las pedí, sabía que no iba a terminarlas, pero ya que estaba, un par de dólares más no hacían nada), después de eso algo para tomar y me siento. Frente a mí una bandeja superpoblada de comida, la cual se que no voy a terminar, pero como estoy sola en este viaje, me prometo a mí misma intentar comerlo todo porque me, y nos lo merecemos (el sandwich y yo claramente). Mientras tanto me siento observada por un montón de chabones que estaban en el mostrador de los salames, que estoy segura estaban apostando a ver si podía con terrible montaña de fetas gruesas de pastrami. De nuevo, me chupa un huevo y como.

Como con tanta felicidad que contradictoriamente empiezo a sentir pena de que alguien no me pueda acompañar con semejante comida. Semejante no por el tamaño, sino por el sabor, que era absolutamente magnífico. Cada bocado era mejor que el anterior. Todos estaban disfrutando su comida. En el ambiente había risas, charlas a todo volumen y gente que seguía entrando. Es que claro, ese lugar es famoso y se lo re merece. 

A Katz's entras, pedís, comes, pagas y te vas. No pude terminar el pastrami pero me fui contenta. Y mientras caminaba, me di cuenta que ese sandwich me dejó agotada. Estaba como vagabundeando por la calle, caminaba despacio, no podía conmigo y el calor. Hasta que me di cuenta que estaba cerca del CBGB, voy a verlo y me termine de agotar. El CBGB no esta más. Ahora hay una tienda de John Varvatos de ropa re careta.  Adentro del local hay algunas paredes originales que están protegidas con un vidrio y nada más.

Todavía me acuerdo de ese sandwich de pastrami. Estaba increíble, por favor si viajan a NY, vayan a Katz´s.

(calzas nista, buzo h&m, campera de feria, gorrito sin marca, zapatillas vans)


























pedís el sandwich que querés, pero antes de armarlo, te dan a probar un poco.

lo que era.

lo que quedó.
1 COMENTARIO

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  • Mumiii , 16:03

    Sólo pensar en ese asngucheti y ya tengo excusa suficiente para volver a irme a NY (como si la ciudad en si misma no alcanzara, no?)
    Pero si, es LO MAS